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Embarazo de Alto Riesgo

Embarazo de Alto Riesgo

Existe la posibilidad de complicaciones que podrían poner en riesgo la salud de la madre y del bebé. Cuando ocurren estos casos, se conocen como embarazos de alto riesgo.

En muchos casos, estos problemas pueden ser inevitables e inesperados. Gracias a los avances tecnológicos, la identificación temprana de riesgos y un cuidado prenatal adecuado, hay mayor probabilidad de tener un embarazo y un bebé saludable.

Condiciones asociadas al embarazo de alto riesgo

Preexistente o Gestacional

Este trastorno es ocasionado cuando el cuerpo no produce suficiente cantidad de insulina o no puede utilizar la que produce. Estos dos tipos de diabetes se diferencian en que la preexistente es aquella donde la mujer es diabética antes de quedar embarazada y la gestacional ocurre cuando se desarrolla resistencia a la insulina a causa de las hormonas del embarazo.

Entre las posibles complicaciones de esta condición se encuentran:

  • Crecimiento excesivo del feto debido a los altos niveles de glucosa que recibe de la madre y el exceso de insulina que este produce, los cuales se convierten en depósitos de grasa.

  • Dificultades en el parto debido al tamaño del bebé, las cuales pueden llevar a lesiones o una cesárea.

  • Hipoglucemia debido a niveles muy bajos de azúcar en la sangre del bebé al momento del nacimiento (puede asociarse a convulsiones).

  • Dificultad respiratoria ya que el exceso de insulina retrasa la maduración de sus pulmones.

La clave para el manejo adecuado de la diabetes es mantener controlados los niveles de azúcar mediante:

  • Una dieta especial

  • Realizar ejercicio

  • Inyecciones de insulina

  • Supervisión diaria de azúcar en la sangre

  • Mantener un peso adecuado

Hipertensión crónica o preeclampsia (inducida por el embarazo)

Se caracteriza por hinchazón severa y grandes cantidades de proteína en la orina. Esta condición evita que la placenta le proporcione al feto oxígeno y sangre (alimento) suficiente, provocando así bajo peso, pobre crecimiento fetal y desprendimiento de la placenta, entre otros problemas. Si no se trata a tiempo, puede afectar la vida de la madre y el feto.

Entre las recomendaciones para evitar este tipo de complicación se encuentran:

  • Dieta baja en sal y sodio

  • Descanso y relajación

  • Supervisión frecuente de la presión sanguínea

  • Tomar los medicamentos según indicado

  • Alerta a las señales de peligro como:

    • Hinchazón severa y prolongada

    • Aumento repentino de peso

    • Fuertes dolores de cabeza

    • Mareos

    • Visión borrosa

Es importante mantener el asma controlada antes de concebir y al principio del embarazo. Tus síntomas podrían tornarse más severos entre las semanas 29 a 36, que es cuando normalmente se descontrola, y puedes poner en peligro tu embarazo.

Para mantenerla en control se recomienda:

  • Dejar de fumar inmediatamente

  • Identificar y evitar factores desencadenantes, como: polen, caspa de animales, polvo y moho

  • Evitar infecciones respiratorias como resfriados o gripe

  • Tratar de inmediato cualquier episodio de asma según la prescripción médica para evitar que al feto le falte oxígeno

Es una de las condiciones más comunes durante el embarazo. Durante este período, hay un aumento en el volumen de la sangre, que está compuesta de plasma y glóbulos rojos. Al haber un aumento menor de glóbulos rojos en comparación al plasma, esto provoca una anemia fisiológica del embarazo. La anemia asociada a la deficiencia de hierro puede afectar la transportación de oxígeno y nutrientes al feto, provocando partos prematuros, bebés bajo peso, aborto o muerte del bebé. La causa más común es la deficiencia de hierro.

Entre las recomendaciones para evitar o tratar la condición se encuentran:

  • Consumo de alimentos altos en hierro, como; cereales fortificados, hígado de res, granos, espinaca, ciruelas y pasas

  • Consumo de alimentos o suplementos ricos en vitamina C (ayudan a la absorción del hierro)

  • Consumo de ácido fólico


Puebas maternas y fetales

Existen algunas condiciones o complicaciones en embarazos de alto riesgo que requieren pruebas o procedimientos con el propósito de monitorear y tener control sobre la salud de la madre y el feto. Algunos procedimientos invasivos pueden presentar riesgos para ambos. Es importante orientarte con tu médico sobre:

  • La información que se obtendrá y necesidad de realizarse las pruebas

  • Beneficios y riesgos

  • Tus opciones, basándose en los resultados

  • Recomendaciones generales para evitar complicaciones


Factores asociados al alto riesgo

Existen diversos factores asociados que pueden provocar un embarazo de alto riesgo, entre ellos:

  1. Edad de la madre menor de 18 y mayor de 35 años de edad

  2. Estilo de vida no saludable, como uso de alcohol, drogas o cigarrillo, falta de actividad física o vida sedentaria y estrés

  3. Obesidad o bajo peso de la madre antes o durante su embarazo

  4. Abortos o partos prematuros previos, parto antes de las 37 semanas de gestación

  5. Antecedentes familiares genéticos o haber tenido un bebé anterior con algún defecto congénito

  6. Condiciones de salud preexistentes o durante el embarazo


Infecciones comunes antes y durante el embarazo:

  • Tracto urinario
    Aunque pueden ser usuales durante el embarazo, si no son tratadas a tiempo, pueden provocar partos prematuros.

  • Infecciones de Transmisión Sexual
    Herpes, sífilis, clamidia, VIH y hepatitis son infecciones que pueden ser transmitidas al bebé durante el embarazo o al momento del parto. Recibir tratamiento adecuado temprano puede disminuir la probabilidad de contagio. En la mayoría de los casos se recomienda realizar el parto por cesárea.

  • Toxoplasmosis
    Muy pocas veces presenta síntomas. Estos parásitos pueden provocar serios problemas físicos o mentales en el feto. Para prevenir infecciones, se recomienda utilizar guantes al manejar mascotas o evitar tener contacto con tierra y heces fecales. Es importante cocinar bien los alimentos y no ingerirlos crudos, lavarse bien las manos antes de comer o preparar algún alimento y después de manipular carne cruda.



Recomendaciones generales para evitar complicaciones

  • Darle seguimiento a tu cuidado médico, como: obstetra/ginecólogo, dentista, nutricionista o especialista
  • Realizar ejercicios diariamente (30 a 60 minutos), bajo supervisión médica
  • Estar alerta a las señales de peligro:
    • Sangrado severo
    • Contracciones prematuras
    • Pérdida de líquido amniótico
    • Dolor de cabeza severo y persistente
    • Dolor fuerte y continuo en el abdomen
    • Hinchazón severa y repentina
    • Disminución del movimiento del bebé
  • Conoce y monitorea frecuentemente tus niveles de glucosa, presión sanguínea y peso (esto se realizará en tu visita médica)
  • Mantén una buena comunicación con tu obstetra
  • Busca toda la información que puedas sobre tu condición