Colaborador: Dr. Ronald Collazo Pagán, MD Junio 2026
La década entre 1980 a 1990 representó para muchos médicos un antes y un después en su carrera profesional. El comienzo de la epidemia del SIDA en Estados Unidos provocó en la clase médica un periodo de inseguridad e incertidumbre. Fue el compromiso social y la responsabilidad moral lo que hizo que muchos médicos pusieran de lado sus creencias y su seguridad para ayudar a un grupo de hombres y mujeres marginados por la sociedad.
La intervención del médico primario fue, y sigue siendo, clave para mejorar la manera en que se responde y se manejan actualmente eventos que atentan contra la salud de la población. Aún con los avances en el diagnóstico y tratamiento del VIH, sigue siendo clave la intervención del médico primario en la detección, manejo y prevención de este virus.
VIH en la actualidad
Según el Departamento de Salud de Puerto Rico, entre 1980 y 2022, se han reportado 51,411 personas con diagnóstico de VIH en la isla. El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), estimó para el 2023 que en Estados Unidos y Puerto Rico 1,132,739 personas de 13 años o más vivían con un diagnóstico de VIH, siendo en su mayoría hombres. La mayoría de estos casos se atribuyen a relaciones sexuales entre hombres y, en un menor grado, al uso de drogas inyectables. Datos reportados por la División de Epidemiología e Investigación del Departamento de Salud de Puerto Rico reflejan que, en 2024, un 22.7% de los diagnósticos fueron en personas mayores de 50 años. En este grupo, 3 de cada 4 casos son hombres y el principal modo de transmisión, es el contacto heterosexual sin protección. Se estima que actualmente en Puerto Rico más del 50% de los pacientes que viven con VIH tienen 50 años o más.
Detección, tratamiento y prevención
Actualmente existen tres tipos principales de pruebas para la detección del VIH:
Prueba de anticuerpos de VIH
Anticuerpos contra el VIH
Sangre, saliva u orina
Desde 23 días de infección
Puede tardar más en detectar infección reciente
Prueba de anticuerpo/antígeno (VIH)
Anticuerpos y antígenos del VIH
Sangre
Entre 18 y 90 días
Es la prueba más común
Prueba de ácido nucleico (carga viral)
Material genético del VIH (ARN)
Entre 10 y 33 días
Detecta infección más temprana
En pacientes con resultado negativo en la prueba del VIH, el CDC recomienda evaluar sus necesidades y factores de riesgo y ofrecer herramientas de prevención, como: la profilaxis preexposición (PrEP), el uso de preservativos y consejería para la reducción de riesgos. Si el paciente estuvo expuesto a VIH y se encontraba en el periodo ventana, de obtener un resultado negativo, debe repetir el laboratorio más adelante para asegurar que realmente sea negativo.
Existe un tratamiento de profilaxis posexposición conocido como PEP. Este debe ser utilizado dentro de las primeras 72 horas luego de una exposición sexual al VIH, ya que, pasado este periodo, pierde su efectividad.
En pacientes con un resultado positivo de VIH, se recomienda realizar pruebas adicionales para determinar la etapa de evolución de la enfermedad (VIH agudo, VIH asintomático y SIDA) y seleccionar los medicamentos adecuados según la necesidad. Algunas pruebas recomendadas son:
Al completar la evaluación del paciente, es recomendable comenzar el tratamiento antirretroviral (TAR) lo antes posible, conocido como iniciación rápida. Aunque este tratamiento no cura el VIH, sí mejora la calidad de vida del paciente. En pacientes con virus indetectable (carga viral menor de 200 copias) se disminuye el riesgo de transmisión. El CDC ha determinado que indetectable es igual a intransmisible. La atención primaria para pacientes con diagnóstico reciente de infección por VIH debe incluir la detección de enfermedades oportunistas e infecciones de transmisión sexual, la realización de una prueba de tuberculina anual y la actualización del historial de vacunación en cada consulta.
Es necesario reforzar en el paciente la importancia de la adherencia al régimen de tratamiento contra el VIH. Se debe explicar los riesgos del incumplimiento de la terapia para el VIH como: reproducción del virus, incremento en el riesgo de desarrollar resistencia a los medicamentos, fracaso terapéutico y la transmisión a otros. Si el paciente regresa para continuar el tratamiento, luego de no haber sido adherente, debe ser referido a un médico especialista en VIH para asegurar que el tratamiento que reciba es el más adecuado.
Los adelantos en la prevención, diagnóstico y tratamiento han cambiado el panorama para los pacientes de VIH, permitiéndoles vivir una vida larga y saludable. El rol del médico primario en la atención del VIH también ha evolucionado de uno centrado en el diagnóstico, manejo de infecciones oportunistas y cuidados paliativos, a un enfoque en el envejecimiento saludable del paciente con VIH. Todavía queda mucho por hacer y la contribución del médico primario sigue siendo esencial.
El objetivo sigue siendo detener la epidemia de VIH. Con diagnósticos tempranos, el ofrecimiento de tratamientos de manera rápida y brindando medicamentos para la prevención del VIH (PrEP) podemos llegar a disminuir los casos nuevos hasta llegar a cero transmisiones.